Canto De Comunión Para I Domingo De Cuaresma Ciclo A

Tentaciones

Autor: José Antonio Olivar

Nota de Shajaj:


"Tentaciones" es una síntesis lírica y musical del Evangelio de este primer domingo de Cuaresma: las tentaciones de Jesús en el desierto. El canto nos recuerda que la verdadera dignidad del ser humano no reside en la abundancia de bienes, en el poder o en la búsqueda de milagros espectaculares, sino en la libertad y la búsqueda de la Verdad. Al comulgar, pedimos la fortaleza de Cristo para vencer nuestros propios desiertos, reafirmando que no solo de pan vive el hombre, sino de la fidelidad a la Alianza con Dios.
A                                            E         A
El espíritu del mal quiso a Jesús tentar
                                F#m          Bm                  E
Pidiendo que unas piedras las convirtiera en pan
Bm                   E              A
Jesús le dijo escrito está qué no es más 
                 F#m                         Bm
hombre el hombre por tener menos 
             E                      D     A
hambre o más prosperidad.


  E                       A
//Es hombre de poca 
                Bm 
fe el que pide 
                         E
prodigios y milagros 
              A
para creer //



A                                            E         A
El espíritu del mal quiso a Jesús tentar
                            F#m          Bm          E
pidiéndole un prodigio muy espectacular
Bm                    E             A                             F#m
Jesús le dijo escrito está qué a Dios no se le tienta
                  Bm               E                           D   A
pues luz tiene de sobra quién busca la verdad.

A                                            E         A
El espíritu del mal quiso a Jesús tentar
                         F#m       Bm                     E
con dinero e influencias lo pretendió comprar
Bm                    E             A                                   F#m
Jesús le dijo escrito está qué no hay mayor grandeza
               Bm          E                        D   A
ni mayor dignidad qué nuestra libertad.